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Un mal comienzo de siglo.

  • 9 nov 2017
  • 2 Min. de lectura

El comienzo del siglo XXI no fue de los mejores para América Latina. Sus países a finales del siglo anterior habían sido arrasados por el Neoliberalismo y no habían quedado de la mejor manera. Ya como las teorías económicas lo alertan, luego de la implementación de políticas de este tipo llega la famosa “Crisis Económica”, donde siempre los más perjudicados son los sectores en crecimiento y los más vulnerables.

En Argentina el final del siglo XX y los comienzos del XXI no llegaban de la mejor manera, luego de 10 años de gobierno de Carlos Saul Menem (1989-1999) y no pudiendo ser reelecto los ciudadanos votaron por un cambio de gobierno, que hasta ese momento era “peronista”, por otro liderado por la “Alianza Cívica Radical”, siendo el nuevo presidente Fernando de la Rúa. (reformular comienzo)

En el comienzo de su gobierno llevó a cabo varias reformas, dentro de las más recordadas se encuentran: el Ajuste Económico (con el fin de sanear la economía), la Ley de Reforma Laboral, el Megacanje, el Corralito y finalmente el Decreto implantando el Estado de Sitio, que fueron reformas que más influyeron en la ya existente crisis económica.

A mediados del 2001, el país se encontraba en estado de sitio y las manifestaciones no tardaron en llegar de la mano de las organizaciones sociales, los famosos “piquetes” terminaban con salvajes represiones seguidas de decenas de muertos. El gobierno de la alianza llegaba a su final, pero su gestión dejaba un país sumergido en una economía descendiente, una deuda de 100 mil millones de dólares, saqueos en busca de alimentos y 5 presidentes que pasaron por la Casa Rosada en once días sin poder revertir la situación del país. Fernando de la Rúa, presenta su renuncia el 20 de diciembre y mientras que el Congreso de la Nación elegía como presidente provisional al titular del Senado, Ramón Puerta, el Partido Justicialista propone como presidente interino al por entonces gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá quién sería ocho días Presidente, presentando su renuncia el 31 de diciembre de 2001, y conjuntamente con él, renunciaría Ramón Puerta, por lo que el titular de la cámara baja Eduardo Camaño asume de manera interina la jefatura del Estado y convoca de urgencia a una Asamblea Legislativa para nombrar como nuevo presidente a Eduardo Duhalde quien gobierna por la aplicación de la Ley de acefalía desde el 2 de enero de 2002.

Represión en Plaza de Mayo por el "Cacerolazo". 20 de Diciembre de 2001.

El caliente clima político, económico y social no había terminado, el gobierno de Duhalde no fue la excepción, las manifestaciones seguían y desde el gobierno llamaban a la represión. Uno de los casos más relevantes de su gestión fue “La Masacre de la Estación de Avellaneda” del 26 de julio de 2002 donde la Policía Bonaerense reprimió a los manifestantes “piqueteros” de Movimientos Sociales dejando como saldo cientos de heridos y el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

Darío Kosteki y Maximiliano Santillan muertos en la estación Avellaneda.


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